Viajar por Libre a Vietnam: mi ruta en 18 días
Vietnam es un país vibrante, lleno de contrastes, y tras pasar allí una buena temporada, puedo decir que me ha regalado algunas de las experiencias más intensas de mi vida viajera. Su caos encantador, la amabilidad de su gente y esa mezcla de tradición milenaria con modernidad me atraparon desde el minuto uno. Aquí comparto mi diario de viaje, en primera persona, con la esperanza de que te inspire a recorrerlo por tu cuenta.
1. ¿Cuándo viajar a Vietnam? – Clima y mejor época
Cuando planeé mi viaje a Vietnam el clima era uno de los aspectos que más me preocupaban. Aquí te cuento la información que recopilé: el país es muy alargado, así que encontré climas muy distintos según la zona pero en líneas generales:
- Abril, mayo y octubre suelen tener un tiempo bastante agradable en buena parte de Vietnam.
- Sapa, en el norte montañoso, tiene un aire fresco incluso en verano; fue una bendición para huir del calor en nuestro viaje a Vietnam en Agosto
- La zona central (Da Nang, Hoi An) brilla sobre todo en julio y agosto para disfrutar de sus playas
- El sur (Ho Chi Minh, Phú Quốc) se disfruta más de noviembre a abril, con menos lluvias.
En mi caso, viajé en el mes de agosto y sí, me tocó algo de lluvia, pero no fue ningún impedimento: simplemente, llevaba un chubasquero siempre en la mochila y ajustaba planes sobre la marcha. Reconozco que la humedad era alta, y en zonas como Ninh Binh (Tam Coc) el calor resultaba asfisiante en las horas centrales del día.
En este sentido y si vas en los meses de nuestro verano, te recomiendo que optes siempre por hoteles con piscina porque las sensaciones térmicas pueden ser muy elevadas con la humedad y el sol aprieta fuerte.
2. ¿Cuántos días necesitas para viajar a Vietnam?
Cuando decidí comprar el billete, planeé quedarme 20 días. Fue un acierto total porque me permitió moverme sin prisas y, sobre todo, reajustar planes cuando surgieron imprevistos. Uno de ellos fue una leve intoxicación alimentaria en Hanoi que me dejó un día entero en la cama.
Aun así, creo que con 12 días podrías ver lo esencial, eligiendo bien las zonas que más te interesen:
3. Mi itinerario de 18 días
A continuación te cuento, en primera persona, cómo fueron esos 20 días que pasaron volando.
Pensamiento durante un segundo
Mi Viaje de 18 Días por Vietnam: Diario Día a Día
Día 1 y 2: Hanoi
Llegamos a media tarde a la ciudad y nada más aterrizar en Hanoi, sentimos de inmediato la fuerza de su bullicio: motos por todas partes, bocinas constantes y una marea de puestos callejeros que parecen no cerrar nunca. Nos alojamos en un hotel de tres estrellas en el Old Quarter en el que la habitación doble con un desayuno increíble nos valió solo 20€. Tras dejar las mochilas, decidimos salir a caminar sin rumbo para absorber el ambiente. Acabamos en la conocida calle de las vías del tren, donde nos sentamos en un café y probamos el café con huevo mientras veíamos, asombrados, cómo el tren pasaba rozando las fachadas. Al día siguiente, hicimos un free tour, visitamos el Templo de la Literatura, un auténtico remanso de paz en medio del caos urbano. Después, disfrutamos de un bun cha (plato típico de Hanoi) y, a la tarde, fuimos al Teatro de Marionetas de Agua, un espectáculo que nos sumergió en las tradiciones más arraigadas de Vietnam.
Al anochecer del segundo día, tomamos un sleeping bus con destino a Sapa, deseosos de descubrir sus famosas montañas y terrazas de arroz.
Día 3 y 4: Sapa

Nos despertamos en Sapa con un frescor que agradecimos tras el calor de Hanoi. Las montañas estaban envueltas en una neblina suave y el ambiente, mucho más pausado, nos conquistó de inmediato. Ese mismo día contratamos un trekking con Bau Trek, una guía de la etnia Hmong que podeis encontrar con ese nombre en Facebook si decidierais contactar. A ella la conocimos en la parada de autobuses nada más llegar a Sapa. De hecho, hay muchas guías de etnias locales esperando a los viajeros que ofrecen acompañarte a lo largo de una ruta entre las montañas y terrazas de arroz. La ruta suele tener como destino su casa familiar para almorzar, ver su modo de vida y muchas de ellas ofrecen también alojamiento.
Nosotros decidimos dormir en Sapa y poder ver su ambiente nocturno, sus mercados y el ambiente que nos sorprendió por la diversidad de etnias y sus trajes llenos de color.
Día 5 y 6: Bahía de Halong

Desde Sapa tocaba volver a Hanoi, y enlazar con un tour hacia la Bahía de Halong, un lugar que llevábamos mucho tiempo soñando conocer. Navegar entre los islotes kársticos fue como adentrarse en un escenario de fantasía. Contratamos un crucero con Rosy Cruise, pasando una noche a bordo. Durante esa jornada, hicimos un breve paseo en kayak por cuevas marinas , nos relajamos en sus piscinas y en la terraza del camarote y disfrutamos de una cerveza en cubierta.
En este tipo de barcos las actividades son siempre similares y suelen variar en función del número de días que pases a bordo.
Día 7 y 8: Tam Coc
Desde Halong cogimos otro bus y partimos hacia Tam Coc, conocida como la “Halong terrestre”. Cambiamos el barco por la bicicleta y recorrimos caminos rodeados de arrozales y ríos tranquilos. Uno de los puntos más destacados fue subir los más de 400 escalones de Mua Caves al amanecer, desde donde contemplamos un valle verde con el río serpenteando a lo lejos.
Al día siguiente, hicimos un paseo en barca por Trang An (elegimos la ruta 3, que muchos recomiendan por ser menos concurrida). Las cuevas por las que atravesamos parecían interminables, y la serenidad del paisaje nos transmitió una paz increíble. Este destino fue mi favorito en Vietnam. Te cuento todo lo que hicimos en detalle en el post descubriendo Tam Coc en dos días.
Día 9: descubriendo Hue
Llegar a Hue supuso adentrarnos en la antigua capital imperial de Vietnam. Dedicamos el primer día a recorrer la Ciudadela Imperial, con sus palacios, patios y jardines que evocaban la grandeza de la dinastía Nguyen. Cada rincón parecía contar una historia distinta. A la tarde, nos aventuramos a conocer algunas de las Tumbas Imperiales, impresionados por la arquitectura y el simbolismo de cada una.
Al día siguiente, contratamos una excursión que nos llevo en coche por el emblemático
Día 10: de Hue a Danang
Después de haber explorado la Ciudadela Imperial el día anterior, nos levantamos con energías para emprender nuestro recorrido desde Hue hasta Hoi An. La primera parada fue la preciosa laguna de Lap An, una de las más bellas de la zona, donde nos detuvimos a contemplar las aguas tranquilas y los reflejos de las montañas. De allí continuamos hacia el Paso de Hai Van, una carretera de curvas cerradas que nos regaló unas vistas emocionantes y nos hizo entender por qué muchos la consideran una de las rutas más impresionantes de Vietnam.

Al llegar a los alrededores de Da Nang, pudimos disfrutar de las panorámicas de las Montañas de Mármol, unas formaciones sorprendentes repletas de cuevas y pagodas. Poco después, visitamos la Pagoda Linh Ung en la conocida “Montaña de los Monos”, donde descubrimos un fascinante ejemplo de arquitectura budista entre estatuas, jardines y miradores.
Día 11 al 14: Hoi An y Da Nang

Tras el emocionante recorrido por Hue y el paso de Hai Van, decidimos asentarnos en Da Nang para tomarnos un descanso y descubrir su faceta más moderna. El día 11, aprovechando el agradable clima, alquilamos unas bicicletas para recorrer el paseo marítimo y hacer breves paradas en la playa, donde descansamos y nos dimos algún chapuzón. Al caer la noche, nos dirigimos al Dragon Bridge, que lanza fuego y agua los fines de semana hacia las nueve de la noche. Nos pareció de lo más curioso ver a tanta gente reunida para disfrutar de este original espectáculo.
El día 12, continuamos explorando la ciudad y visitamos las Marble Mountains, un conjunto de colinas de mármol repletas de cuevas, pagodas y miradores sorprendentes. Subir los escalones y adentrarnos en sus cavidades fue una experiencia de lo más mística. También visitamos la península de Son Trac y admiramos la gigante escultura de LadyBudha.
Para el día 13, consideramos ir al Golden Bridge (Puente de las Manos) en Ba Na Hills, pero finalmente descartamos la idea por el coste y el ambiente tan turístico que nos habían mencionado otros viajeros. Preferimos seguir descansando en la playa y recorriendo Da Nang con tranquilidad, disfrutando de sus cafés y de un par de deliciosos banh mi.
A la tarde tocó despedirnos de Da Nang para poner rumbo a Hoi An, a apenas media hora en coche. Al llegar, nos quedamos maravillados con su casco antiguo, lleno de farolillos multicolores, casas de estilo colonial y ese ritmo pausado que contrasta tanto con las grandes ciudades. Allí nos animamos a hacernos ropa a medida en Skyline Taylor, eligiendo telas y diseños mientras admirábamos el trabajo de las costureras.
El día 14, tentados por la idea de subirnos a los “botes de bambú” del bosque de cocoteros, finalmente preferimos seguir empapándonos de la magia de Hoi An. Paseamos junto al río, contemplamos los farolillos a plena luz del día y nos detuvimos a probar un delicioso cao lầu, un plato típico de la zona. Así cerramos nuestros días entre la energía costera de Da Nang y la atmósfera encantadora de Hoi An, con la sensación de haber encontrado en ambos lugares un equilibrio perfecto entre descanso, cultura y sabor local.
Día 15 y 16: Islas Cham
Con ganas de sol y mar, contratamos desde Hoi An un tour de snorkel a las Islas Cham, que resulto ser uno de nuestros grandes aciertos. Las aguas cristalinas y la arena blanca nos hicieron sentir en un paraíso remoto. Pasamos horas practicando snorkel, contemplando corales y peces de colores. Era un gran contraste con el bullicio de las ciudades.
Un día en estas islas nos sabía a poco y negocíamos con la empresa del tour de snorkel quedarnos un día en la isla y coger el bote de regreso al día siguiente. Nos quedamos en un homestay local para pasar la noche en la isla, algo que nos pareció muy interesante y nos permitió disfrutar de la playa desde media tarde casi en exclusiva para nosotros cuando todos los viajeros de tours habían regresado a HoiAn. Estas islas de momento se mantienen bastante vírgenes y por el momento no hay infraestructura hotelera. En la casita donde nos alojamos nos dieron una riquísima cena de pescado fresco mientras disfrutábamos del ambiente en la aldea y de los karaokes callejeros improvisados de los vecinos.

Día 17: Relax y despedida en Da Nang
Ya con el cansancio acumulado, decidimos pasar el último día en Da Nang, descansando y saboreando lo que quedaba de nuestra aventura. Nos alojamos en un hotel con piscina, lo que agradecimos muchísimo tras tantas jornadas de actividad intensa. Dimos largos paseos por la playa, probamos diferentes puestos de banh mi y compramos algunos recuerdos para llevar a casa.
Al día siguiente cogimos un vuelo de Danang a Hanoi y tras una última jornada en la capital nos despedimos desde el aeropuerto de Da Nang, con la promesa de regresar algún día para seguir explorando todo lo que este destino inagotable aún guarda. Parecía mentira que estuviésemos a punto de dejar Vietnam, un país que nos había cautivado con su mezcla de tradición y modernidad, sus paisajes de ensueño y su gente tan amable.
4. Consejos prácticos para viajar a Vietnam
Tras mi experiencia, aquí van algunos consejos de primera mano:
- Visado y requisitos: Muchos viajeros tramitan la e-visa online (hasta 30 días), aunque depende de tu nacionalidad. Infórmate bien en la web oficial o en la embajada.
- Dinero: El dong vietnamita (VND) es la moneda local. Cambié parte en el aeropuerto y parte en casas de cambio del centro, donde conseguí una mejor tasa.
- Transporte:
- El sleeping bus fue mi mejor aliado para ahorrar noches de alojamiento.
- El tren es pintoresco, pero más lento.
- Para trayectos largos (norte-sur), los vuelos internos de aerolíneas como Vietnam Airlines me parecieron muy prácticos.
- Grab (tipo Uber) es comodísimo en ciudades grandes.
- Seguro de viaje: Imprescindible. Yo tuve que usarlo por una intoxicación alimentaria. Recomiendo IATI Seguros porque se especializan en Asia y cubren varios imprevistos.
- Comida y salud:
- La comida callejera suele ser deliciosa, pero elige puestos con rotación y aparente higiene.
- Evita el hielo si no confías en la fuente de agua.
- Lleva un pequeño botiquín con carbón activo y sales de rehidratación.
5. La gastronomía vietnamita: mi flechazo culinario
Aunque Vietnam me enamoró por sus paisajes, confieso que su cocina me cautivó igual o más.
- Pho: Una sopa de fideos con caldo de carne o pollo, hierbas frescas y un chorrito de lima. Es mi desayuno preferido cuando estoy allí.
- Banh Mi: Bocadillo de baguette crujiente con carne, vegetales, cilantro y alguna salsa que cambia según el puesto. Nunca sabes cuál será la combinación exacta, pero siempre está buenísimo.
- Rollitos frescos (Gỏi cuốn): Envuelven gambas, carne y hierbas en papel de arroz, y se mojan en salsa de cacahuete o pescado. Pura delicia.
- Café vietnamita: Lo preparan con un filtro metálico y leche condensada. Adictivo si te gusta el café dulce.
6. Cultura, costumbres y seguridad
- Respeto en templos: Hay que cubrir hombros y rodillas, y quitarse los zapatos para entrar en muchos sitios sagrados.
- Aprende algunas palabras: Un “xin chào” (hola) o un “cảm ơn” (gracias) son gestos que la gente local agradece.
- Seguridad: Vietnam me pareció un país bastante seguro, pero siempre hay que estar atento a carteristas en sitios masificados.
- Regateo: Presente en mercados y a veces en taxis sin taxímetro. Regatea con humor y cordialidad.
7. Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Cuánto dinero debo llevar?
Depende de tu estilo de viaje, pero con 25-30€ al día se puede comer bien y dormir en hostales aceptables. Si buscas más comodidad, los precios siguen siendo razonables, pero subirán un poco.
2. ¿Hay vacunas obligatorias?
Para la mayoría de nacionalidades, ninguna es obligatoria, pero se recomiendan algunas como Hepatitis A, Fiebre tifoidea y Tétanos. Lo mejor es consultar un centro de vacunación internacional.
4. ¿Vale la pena visitar el Golden Bridge (Manos Gigantes) en Ba Na Hills?
Depende de lo que busques. Yo no fui porque el parque temático me parecía muy turístico y costoso, pero hay gente que lo adora por las fotos espectaculares aunque asegurate que el día no esté nublado.
5. ¿Cómo funciona Internet allí?
La mayoría de hoteles y hostales tienen Wi-Fi gratis. También puedes comprar una tarjeta SIM local (Viettel, Mobifone) a precios asequibles para tener datos en todo el país.
Vietnam me enseñó que el caos puede ser hermoso: las calles llenas de motos, la mezcla de aromas en cada esquina, la diversidad de paisajes… Todo se confabula para invitarte a explorar con la mente abierta y el corazón dispuesto a dejarse sorprender. Sapa, Halong, Tam Coc, Hoi An, Da Nang y las Islas Cham quedarán para siempre en mi memoria.
Si buscas un destino lleno de aventuras, sonrisas y una gastronomía espectacular, no lo dudes: Vietnam será un acierto. Y no olvides llevar un seguro de viaje como el de IATI Seguros, para disfrutar con total tranquilidad.